Los árboles nos proporcionan microclimas

Uno de los factores de mayor incidencia en los ecosistemas vegetales ha sido la despoblación forestal, que es producto del incremento de la densidad poblacional, incendios forestales, agricultura, entre otros. La eliminación de la vegetación natural en considerables superficies tiene un impacto significativo en la intensidad del calor latente y sensible de la radiación solar en una determinada zona (Salinas, Wilver, & Treviño, 2002).

Considerando los problemas detectados, afirmamos que el bosque debido a su altura y a su extensión horizontal genera un microambiente, el cual depende de diferentes factores como la especie, estructura, la topografía del lugar y la naturaleza del suelo, este microclima puede cambiar de un sector a otro dentro del mismo bosque (Duval & Campo, 2016).

Los árboles y el Microclima

El microclima define un conjunto de condiciones climáticas específicas de puntos geográficos o áreas pequeñas y representa cambios locales en el clima general de un área debido a la influencia de otros factores ecológicos. La presencia de cubierta vegetal, especialmente cubierta forestal, regula los parámetros climáticos y crea un microclima cuyas características dependen del clima general y las características estructurales de la cubierta vegetal (Promis, Caldentey, & Ibarra, 2010)

Debido a la alta acumulación de biomasa y a las dimensiones de los árboles, los bosques tienen una considerable influencia en los intercambios de energía entre la atmósfera y el suelo, actuando el manto vegetal sobre el comportamiento de la radiación solar, las precipitaciones, la humedad atmosférica, la temperatura del aire, el viento y la capacidad evaporativa del aire (Promis, Caldentey, & Ibarra, 2010)

La transmisión de calor en los suelos

Los microclimas en superficies con mala conductividad, tales como las arenas secas, producen temperaturas muy calientes durante el día y muy frías durante la noche. Por el contrario, en las superficies de agua las condiciones son más equilibradas; el ingreso directo de la radiación, la mezcla por convección y el elevado calor específico del agua, se unen para moderar los cambios de temperatura (Therán, Rodríguez, Mouthon, & Manjarres, 2019)

Las variaciones de temperatura en la superficie se transmiten progresivamente y con intensidad reducida a las capas inferiores del terreno. Cuando se conoce la conductividad, la capacidad de calor y puede medirse la humedad del suelo, pueden prevenirse con bastante exactitud las variaciones de temperatura a una determinada profundidad (Therán, Rodríguez, Mouthon, & Manjarres, 2019)

El efecto de los árboles en las islas de calor

Los árboles ayudan a regular el llamado efecto “isla de calor” que se produce en el corazón de la ciudad, ya que el hormigón, el asfalto y otros materiales absorben el calor. Si la especie es adulta, la temperatura se puede reducir entre 20% y 40% (Rodríguez, 2019)

La mayoría de especies forestales pueden llegar a reducir unos 10 grados de temperatura mediante procesos como la evapotranspiración, captura CO2 y emitiendo vapor de agua. Además de proporcionarnos áreas con sombra, ayudan a limpiar el aire y hacen a las ciudades lugares más agradables (Rodríguez, 2019).

Confort térmico en espacios urbanos

El confort térmico en las ciudades cada vez es un tema del que se habla con mayor frecuencia, especialmente dentro del contexto del calentamiento global y el incremento de la densidad poblacional. Ahora bien, el establecimiento de una zona de confort, existe dentro de ciertos rangos para las características de temperatura, humedad, radiación, ventilación etc. (Therán, Rodríguez, Mouthon, & Manjarres, 2019)

La vegetación tiene un impacto positivo en la sensación del confort térmico, al regular la temperatura del aire, humedad relativa y velocidad del viento, donde la provisión de sombra por los árboles de la calle durante los meses con altas temperaturas en el verano es un factor primordial para el confort térmico de las personas en las zonas urbanas (Therán, Rodríguez, Mouthon, & Manjarres, 2019)

Conclusiones

El impacto de las actividades humanas en el medio ambiente debe evaluarse de forma dinámica y periódica para obtener un conocimiento más completo de los procesos ecológicos que se ven afectados, con la posibilidad de prevenir efectos o condiciones que perjudiquen a los mismos.

Los árboles juegan un papel fundamental dentro de una perspectiva ciudad y bosque, ya que son los seres vivos que mejoran la calidad del aire.

¿Sabías que gracias a Reverdeser puedes lograr un cambio desde cualquier lugar en el que te encuentres? 

Si, puedes apadrinar nuestros árboles que son destinados a diferentes proyectos de reforestación.

¿Cómo actúa Reverdeser?

Ante el impacto que genera el incremento de las edificaciones en las “islas de calor”, Reverdeser se ve en la necesidad de crear formas o métodos que equilibren el microambiente en las ciudades. Es por eso que en la ciudad de Latacunga creamos dos programas: Reverdeser Urbano y Reverdeser Rural.

DONACIONES

$ 5$ 60$ 100

1 árbol

Compensación del 4% de tu Huella de Carbono

12 árboles

Compensación del 54% de tu Huella de Carbono

Certificado de compensación de la huella de carbono

22 árboles

Compensación del 100% de tu Huella de Carbono

Certificado de mitigación de la Huella de Carbono

Imagen 1. Identificación de sitios para las macetas, Latacunga

 Fuente: Google Maps

Imagen 2. Quebrada Nintinacazo, Latacunga

                      Fuente: Google Earth          

Bibliografía

Cordero, X. (2014). ANÁLISIS SOBRE LA INLFUENCIA DE LA MORFOLOGÍA DEL CAÑÓN URBANO CASO DE ESTUDIO EN LOS BARRIOS EL RAVAL Y GRACIA, BARCELONA. ESCUELA TÉCNICA SUPERIOR DE ARQUITECTURA DE BARCELONA, Barcelona. Obtenido de https://upcommons.upc.edu/bitstream/handle/2099.1/23637/XimenaCordero_TFM.pdf

Directorio Forestal Maderero. (2017). Forestal Maderero. Obtenido de https://www.forestalmaderero.com/articulos/item/cual-es-la-influencia-de-la-vegetacion-en-el-micro-clima.html

Duval, V., & Campo, A. (2016). “Variaciones microclimáticas en el interior y exterior del bosque de caldén (Prosopis caldenia), Argentina.”. Revista Colombiana de Geografía, 1(26), 37-49. doi:10.15446/rcdg.v26n1.42372.

Promis, A., Caldentey, J., & Ibarra, M. (2010). Microclima en el interior de un bosque de Nothofagus pumilio y el efecto de una corta de regeneración. Bosque, 31(2), 129-139. Obtenido de https://www.redalyc.org/pdf/1731/173116383006.pdf

Rodríguez, M. (2019). METEORED. Obtenido de https://www.tiempo.com/noticias/ciencia/arboles-para-combatir-el-calor.html

Salinas, C., Wilver, E., & Treviño, E. (2002). Impacto de la deforestación en el microclima de la subcuenca río Corona, Tamaulipas, México. Investigaciones Geográficas(47), 59-76. Obtenido de http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0188-46112002000100005&lng=es&tlng=es.

Therán, K., Rodríguez, L., Mouthon, S., & Manjarres, J. (2019). MICROCLIMA Y CONFORT TËRMICO. MÓDULO ARQUITECTURA CUC, 23(1), 49-88. doi: https://doi.org/10.17981/mod.arq.cuc.23.1.2019.04

 

Anexo

Fuente: (Cordero, 2014)

Fuente: (Directorio Forestal Maderero, 2017)

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